— Hide menu

TENSION

¿Cómo actuamos desde la limitación del movimiento?, ¿qué mecanismos posturales y emocionales se ponen en juego cuando nos sometemos voluntariamente a una limitación?

Más allá de la imagen en si (aparentemente el objetivo), las condiciones –y sensaciones- de toma son quizá más importantes; aparece una fuerte impresión de búsqueda, supongo que de ambas partes, y me parece importante resaltar que el clima dista de ser dramático u opresivo, pero se instala con fuerza una actitud más mental que física, o más claramente, movimientos anclados en un fuerte estado de búsqueda de orientación mental, particularmente visibles en los estados de suspensión aérea, en donde las respuestas se organizan a partir de la ambigüedad perceptiva.

En ese sentido, cualquier forma de atadura va en la búsqueda de una respuesta “dirigida” u orientada, no se trata de un tejido rígido, sino tela, blanda, elástica, asimilable, facilitando el acceso a un nuevo esquema corporal, transitorio, una imposición de límites tal que corre, desplaza al sujeto hacia otras formas de movimiento, impensables desde la perspectiva de la “normalidad”. De alguna manera, las ataduras como nuevos puntos de apoyo para la acción, el sujeto se mueve en una cadena cinética cerrada, en sí mismo.

Paradójicamente, la limitación física propone una expansión a nivel mental, un estado de apertura condicionado por esa alteración de las condiciones de apoyo. Cuando la función de las extremidades (miembros y cabeza) se modifican, el registro consciente de la tensión muscular propone una modificación del origen del movimiento, desarrollando patrones de torsión en un proceso de acumulación sostenida y liberación de energía.

Las imágenes intentan captar tanto esa situación física concreta como el correlato emocional, un territorio ambiguo dadas las condiciones, el sujeto está en un estado de alto gasto de energía física pero sus desplazamientos están limitados, el espacio inmediato se acota mientras las referencias espaciales están desfasadas, las opciones son dejarse estar o moverse en un territorio desconocido, en ese sentido, las acciones difieren notablemente según los individuos, desde el movimiento espontáneo, a veces puro juego, hasta un lenguaje elaborado, una manifestación de lo sensual a partir del límite, y mis sensaciones acompañan esa variedad.

Por supuesto que el registro en imagen intenta ir más allá de lo descriptivo, encuentro en las fotos una forma de calma, de cierta paz bajo presión, como si una vez superada la incomodidad inicial, cierta pérdida del “confort” o la costumbre, se abriera un campo afectivo, expansivo, el sujeto cabe en si mismo ocupando más espacio, y creo que es lo que me interesa guardar, esa modificación perceptiva del otro que inevitablemente me alcanza.

Los comentarios están cerrados.