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SOBRE LA OBRA

Quizá mi obra haya tratado siempre de la ambigüedad, de la imposibilidad de descubrir la verdad, no puedo evitar la duda cuando fotografío a una persona.

Desde esa perspectiva, creo que la única manera de fotografiar un nivel dado de intimidad humana es desde cierta distancia emocional, estar afuera, nunca del todo, una distancia que se perfecciona con el tiempo, y que siento cada vez más inevitable.

Ninguna de mis imágenes pretende -o puede- ser definitiva, es cierto que a veces siento algo parecido a la verdad con algunas fotografías, pero no tardo en descubrir su status transitorio, en este sentido quizá lo más parecido a la verdad sea justamente la continuidad del hecho de fotografiar.

Me encontré con la fotografía en la Facultad de Medicina, siendo estudiante de Kinesiología, profesión que ejerzo y sobre la que investigo en las áreas de rehabilitación neurológica y alto rendimiento deportivo, de alguna manera, el cuerpo siempre es el objeto de estudio, de observación, de reflexión.

Entonces, en paralelo con la visión disectiva del cuerpo propia de las ciencias médicas, desde el estudio sobre cadáveres, y cierta tristeza inherente,  la otra mirada sobre el cuerpo vivo, en movimiento, sensible, que responde a estímulos y los genera, la fotografía representó un puente entre esa visión cartesiana y mi subjetividad, en cierto modo un vehículo, un conversor.

Fotografiar y su continuidad en el proceso de laboratorio me permite sintetizar lo que siento como un estado operativo continuo en el que interactúan variables heterogéneas, desde la formalidad técnica y del lenguaje hasta la subjetividad del juicio personal.

La selección de una imagen es un proceso complejo que se extiende en el tiempo,  y que por alguna razón encaja en un concepto, una matriz fluída que acepta formas en evolución.

Creo sentir un sustrato fuertemente biológico en cuanto a mi tendencia a intervenir las imágenes, la intervención sobre el papel implica siempre degradación del material fotográfico, cierto “riesgo” físico buscando a través de las capas del soporte nuevas homeostasis, nuevos equilibrios visuales, ante  la fragilidad de encontrar apenas otra imagen.

Una imagen intervenida refiere, de alguna manera, un estado de búsqueda constante, una de las tantas posibilidades para la misma toma, y quizá no sea más que un recurso para mantener activa esa imagen primaria, una representación clara de la imposibilidad de dar por acabada una obra.

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