— Hide menu

EL PESO DEL CUERPO

Reconocernos materia es confuso, cambiante.

Pasamos de ser cargados por otro a movernos por medios propios, y en ese proceso, inevitablemente, nos caemos, tropezamos, nos sostienen, nos apoyamos, reconocemos nuestro medio, diferentes densidades que determinan jerarquías de contacto.

En los procesos de asimilación al entorno, a la materialidad de ese entorno es que descubrimos la nuestra, nuestra propia densidad, nuestra subjetividad como elementos materiales,  nuestra fragilidad.

La ambigüedad es una constante de esa interacción, una postura, un contacto, lo duro y blandos que somos, a veces en simultáneo, con lo duro o blando del entorno, el mismo instante para sensaciones encontradas, un choque de materias, emociones que se cotejan en el  cuerpo de siempre, el que cargamos.

Siempre estamos asimilándonos a otras formas, a otras densidades, a otros, como si en esa inevitable y constante transformación que padecemos buscáramos el encaje perfecto, la calma de un modo de reposo que no conocemos, que silenciosamente anhelamos.

Por eso chocamos, porque no conocemos esa medida, por eso nos rompemos, el alma o el cuerpo, da igual,  porque quizá no tengamos otro acceso, otro modo de  búsqueda, es el costo de atravesar niveles personales, capas evolutivas, la manifestación de nuestra naturaleza.

Lo que llamamos crisis, esas pequeñas catástrofes personales, no son más que una necesidad de cambio de piel, presiones intrínsecas a nuestras emociones que se manifiestan en rupturas, por encima de nuestra conciencia, grietas por las que fluyen elementos nuevos, nos reconstruimos con eso que dejamos atrás.

El descanso perfecto anula al tiempo, lo detiene, lo sabemos desde nuestra infancia, lo aprendimos con los cuentos infantiles, las primeras verdades.

En la latencia de la horizontalidad mutamos, la naturaleza simplemente opera sobre nuestros deseos y necesidades, rehaciéndonos una y otra vez en la manifestación de cada una de nuestras posibilidades.

Texto presentación de “Pequeñas catástrofes” en Pabellón 4, año 2010

Los comentarios están cerrados.